Aguas Termales Presidente: las termas más famosas de Honduras están en Gracias, Lempira
Mucho antes de que existieran las escalinatas de ladrillo, los muchachos de Gracias caminaban por veredas hasta la naciente de agua caliente de Arcilaca y excavaban sus propias pozas, con muros de piedra levantados a mano. Esta es la historia de lo que había antes del balneario, y de cómo llegó a existir.
En los años cincuenta, un grupo de muchachos de Gracias salía caminando hacia el monte. No había carretera ni entrada que pagar. Había veredas, y al final de las veredas una naciente de agua caliente entre los pinares de Arcilaca.
Al llegar, cavaban.
Excavaban sus propias pozas a mano y levantaban muros de piedra para contener el agua. Se bañaban en lo que ellos mismos habían construido esa tarde. Mi padre, [NOMBRE DE TU PADRE], era uno de aquellos muchachos, y me lo contó muchas veces.
Esa es la historia que casi se pierde cuando se habla de las Aguas Termales Presidente.
Lo que había antes del balneario
La naciente de Arcilaca no la descubrió nadie. El agua caliente brotaba ahí mucho antes de que Gracias fuera fundada en 1536, en un territorio habitado por el pueblo lenca desde muy atrás. Ir a bañarse era una costumbre vieja, transmitida sin necesidad de que nadie la organizara.
Lo que hacía especial aquella práctica es que era enteramente artesanal. Cada grupo que llegaba se hacía su poza. Cavaban en el barro caliente, acomodaban las piedras alrededor para levantar un muro, esperaban a que el agua llenara el hueco. Cuando venía la lluvia fuerte o la crecida, el trabajo se deshacía y había que rehacerlo.
Nadie cobraba nada porque no había nada que cobrar. El balneario lo construían los propios bañistas, una tarde a la vez.
Don Pancho Navarro y la decisión de 1965
El paso de aquella costumbre a un balneario formal se debe a una persona concreta: don Francisco Navarro, don Pancho, alcalde de Gracias y amigo de mi familia.
Fue suya la visión de convertir los pozos de Arcilaca en un proyecto turístico municipal. La obra se ejecutó entre octubre de 1965 y septiembre de 1966: once meses de trabajo que transformaron aquellas pozas improvisadas en un balneario con accesos, escalinatas y piscinas delimitadas.
Conviene entender bien lo que ocurrió, porque suele contarse de otra manera. La municipalidad no creó un destino: formalizó una tradición que ya existía. Puso ladrillo donde había piedra apilada a mano. Y lo hizo, además, respetando lo esencial — que el sitio siguiera siendo público.
Las escalinatas que hoy bajan hacia el agua, con su ladrillo y su arco, están construidas encima de aquellos muros de piedra.
Por qué se llaman «Presidente»
El nombre honra al general Oswaldo López Arellano, que visitó las termas cuando ejercía como Jefe de Estado de Honduras y quedó encantado con el lugar.
Se lee a veces que fue él quien «descubrió» los pozos termales. No fue así, y la precisión importa: los gracianos llevaban generaciones subiendo por las veredas de Arcilaca. Lo que aportó su visita fue proyección — que el país supiera que aquello existía.
Queda entonces un nombre que honra a quien llegó de visita, sobre una obra que impulsó un alcalde, en una naciente que la gente del lugar venía usando desde siempre. Las tres cosas son ciertas a la vez, y esa superposición es bastante hondureña.
Lo que la gente dice del agua
Las aguas de Arcilaca son sulfurosas, cargadas de minerales recogidos en su recorrido subterráneo. A su alrededor existe un cuerpo de creencias transmitido de generación en generación.
En Gracias se dice que el agua alivia los dolores del cuerpo, que suaviza la piel, que después de un baño largo se duerme distinto. Se cuenta que han llegado personas desde otros departamentos y desde fuera del país buscando alivio para dolencias que la vida les fue dejando en las articulaciones. Esas historias forman parte del prestigio del lugar tanto como el agua misma.
Recoger esa creencia es parte del trabajo de un portal como este. Afirmarla como resultado médico sería otra cosa, y no nos corresponde: el efecto reparador que describe quien sale de las pozas es real como experiencia, y ese es el terreno donde tiene sentido contarlo.
Una advertencia que conviene tomarse en serio
El baño termal prolongado no es inocuo. Conviene hidratarse bien, hacer pausas fuera del agua y no permanecer sumergido demasiado tiempo seguido, sobre todo en las pozas más calientes.
Si tiene presión arterial alta, está embarazada o padece alguna afección cardíaca, consulte a su médico antes de darse un baño termal. No es una formalidad: el calor prolongado afecta la presión y la frecuencia cardíaca.
El baño termal prolongado no es inocuo. Conviene hidratarse bien, hacer pausas fuera del agua y no permanecer sumergido demasiado tiempo seguido, sobre todo en las pozas más calientes.
Si tiene presión arterial alta, está embarazada o padece alguna afección cardíaca, consulte a su médico antes de darse un baño termal. No es una formalidad: el calor prolongado afecta la presión y la frecuencia cardíaca.
Arcilaca: una aldea que vive del agua
Más allá del turismo, las termas forman parte del tejido social y económico de la zona. El balneario, de gestión municipal, genera ingresos y empleo para la comunidad de Arcilaca y las aldeas vecinas: el personal del sitio, los mototaxistas que suben y bajan visitantes todo el día, las vendedoras de comida, los pequeños hoteles del sector.
Los propios pobladores han insistido en distintos momentos en la importancia de una gestión transparente y responsable del recurso. Es un recordatorio útil: el turismo solo funciona de verdad cuando es sostenible y cuando sus beneficios alcanzan a la comunidad que lo hace posible.
Como visitante se puede contribuir sin esfuerzo. Consumir en los comedores locales. Respetar las instalaciones y el entorno. No dejar basura. Y tratar el agua termal como lo que es: un patrimonio compartido que lleva sesenta años al servicio de todos, y bastante más al servicio de los gracianos.
El agua caliente en la historia larga de Gracias
El baño termal es el capítulo más reciente de una historia mucho más antigua. Gracias fue fundada en 1536 y, ocho años después, se convirtió en sede de la Real Audiencia de los Confines, el máximo tribunal de la Corona española en Centroamérica. Por estas montañas pasaron cronistas, oidores, obispos y arrieros durante siglos.
Hay además una continuidad que resulta justa. La geología que calienta el agua es la misma que ha escrito la historia sísmica de la región, la que sacudió la ciudad en 1915 y la que levantó la mole de Celaque. La misma fuerza que un día derriba las casas es la que otro día calienta el agua donde la gente va a descansar.
Preguntas sobre su historia
¿Desde cuándo funcionan como balneario?
Desde 1966. Los trabajos se ejecutaron entre octubre de 1965 y septiembre de aquel año, por iniciativa del alcalde Francisco Navarro. El balneario cumple seis décadas de funcionamiento continuo.
¿Existían antes de esa obra?
Sí, y se usaban. Los gracianos subían por veredas hasta la naciente y excavaban sus propias pozas a mano, con muros de piedra. La obra de 1965-1966 acondicionó y formalizó lo que ya era una costumbre.
¿Por qué se llaman «Presidente»?
En honor al general Oswaldo López Arellano, que las visitó durante su ejercicio como Jefe de Estado. La obra, sin embargo, fue una iniciativa municipal.
¿Busca información para visitarlas? Horarios, tarifas, cómo llegar, qué llevar y hoteles cercanos están en nuestra guía para visitar las Aguas Termales Presidente, que actualizamos periódicamente.
Este artículo se apoya en la memoria de mi padre, Alfredo Torres, que subía a las pozas de Arcilaca siendo estudiante en los años cincuenta. Si en su familia se conservan fotografías antiguas de las pozas, recuerdos de la obra de 1965 o memorias de Arcilaca antes del balneario, escríbanos: su memoria también es patrimonio.
Siga descubriendo Gracias: conozca cómo visitar las termas hoy, la arquitectura colonial de la ciudad, la fundación de Gracias a Dios y el Parque Nacional Celaque. Explore más en la sección de Historia.
© PhD Juan-Carlos Torres. Artículo publicado en graciaslempira.com. El testimonio sobre las pozas anteriores a 1965 procede de la memoria familiar del autor. Las creencias sobre las propiedades del agua se recogen como tradición local, no como información médica. Prohibida la reproducción total o parcial sin autorización.




