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El Baile del Garrobo de La Campa: la danza que guarda la memoria de San Matías

📅 11 de agosto de 2026⏱ 11 min de lectura👤 graciaslempira.com
El Baile del Garrobo de La Campa: la danza que guarda la memoria de San Matías

En las montañas de Lempira sobrevive una tradición que parece salida de una leyenda: un hombre enmascarado que sostiene un garrobo en una mano y un látigo en la otra, avanzando y retrocediendo frente a la iglesia al compás de un pito y un tambor. Detrás de la máscara hay una historia que explica por qué La Campa está donde está.

Es el Baile del Garrobo de La Campa, una de las expresiones tradicionales más singulares del occidente de Honduras. Al compás del pito y el tambor, el danzante avanza y retrocede frente a la iglesia mientras los espectadores —sobre todo los niños y los jóvenes— se acercan, lo provocan y corren para esquivar el chasquido del azote.

Detrás del personaje, de la máscara, del garrobo y del látigo existe una historia mucho más profunda. La tradición cuenta que un garrobo condujo a un cazador hasta el lugar donde apareció la imagen de San Matías, santo patrono de La Campa. Aquel supuesto milagro habría determinado el traslado de la comunidad hacia el sitio del hallazgo y la construcción del templo que todavía ocupa el corazón del pueblo.

Por eso el Baile del Garrobo no debe entenderse solamente como una danza folclórica. Es, sobre todo, una forma de representar y mantener viva la memoria colectiva de La Campa.

La tradición en breve

  • Qué es: danza tradicional ejecutada por un solo bailarín enmascarado, llamado gracejo.
  • Dónde: La Campa, departamento de Lempira, occidente de Honduras.
  • Cuándo: víspera del 23 y día principal del 24 de febrero, fiesta de San Matías.
  • Música: pito de carrizo y tambor, también llamado caja.
  • Elementos: máscara de madera, garrobo disecado, azote o látigo, sombrero, güipil y caites.
  • Contexto ceremonial: fiesta patronal de San Matías y guancasco con Belén.

Una tradición documentada desde hace al menos siete décadas

Uno de los hallazgos más importantes para comprender esta tradición se encuentra en la Revista de Educación Primaria, publicada en Tegucigalpa en marzo y abril de 1957. Allí aparece un texto titulado «Leyenda del Garrobo», atribuido a Jorge Alberto Pineda, que señala expresamente que el relato fue recogido en una reunión oral en Gracias, Lempira.

El dato importa porque demuestra que la tradición no es una invención reciente destinada al turismo: su relato fundamental ya estaba siendo registrado por escrito a mediados del siglo XX.

La revista describe la celebración de la feria de San Matías en La Campa y menciona a un hombre enmascarado que bailaba acompañado por pito y tambor, llevando un garrobo adornado con colores brillantes. Después cuenta el origen legendario de la fiesta.

Según aquella versión, en una comunidad cercana llamada Cruz Alta los habitantes veneraban a San Matías, pero la imagen del santo desaparecía misteriosamente y era encontrada después en el lugar donde hoy se encuentra La Campa. Un día, un cazador vio correr un garrobo hacia un frondoso amate; el animal se introdujo en el hueco del árbol. Cuando el cazador llegó hasta allí esperaba encontrar al reptil, pero encontró en su lugar la imagen de San Matías.

La imagen fue llevada nuevamente a Cruz Alta acompañada de pitos y tambores. Pero el santo —según la tradición— insistía en regresar al lugar del amate. Finalmente los habitantes interpretaron aquellos acontecimientos como una señal y decidieron trasladar la comunidad hacia ese sitio, junto al río La Campa (Pineda, 1957).

La versión conservada por la Municipalidad de La Campa

Décadas después, la tradición continúa recogida en documentación municipal. El Plan de Desarrollo Municipal de La Campa conserva una versión más extensa de la llamada «Leyenda de la Imagen de San Matías».

En ella, el lugar donde originalmente estaba asentada la comunidad aparece con el nombre de Tecaxinas, posteriormente asociado a Cruz Alta. Según este relato, allí existía una ermita en construcción donde los habitantes guardaban la imagen del santo, y la comunidad enfrentaba además problemas de abastecimiento de agua.

En determinado momento la imagen desapareció. Mientras los habitantes intentaban encontrarla, un cazador que se hallaba en la zona observó que sus perros seguían a un garrobo; el animal se refugió en el hueco del tronco de un gran árbol ubicado cerca del río San Juanera. El cazador se acercó y encontró algo extraordinario: dentro del hueco estaban tanto el garrobo como la imagen de San Matías.

Los habitantes regresaron con la imagen a Tecaxinas, pero volvió a desaparecer y a reaparecer en el mismo sitio. La interpretación fue inequívoca: San Matías quería permanecer allí. Por ello se comenzó a construir el templo en aquel lugar. La tradición explica así la permanencia del santuario y la consolidación del actual asentamiento de La Campa (Plan de Desarrollo Municipal de La Campa).

El garrobo que se convirtió en símbolo

Hay un detalle particularmente curioso en la versión municipal. Los habitantes de La Campa consideran extraordinario que el garrobo apareciera precisamente en aquel lugar, y la tradición afirma que el animal no era propio del área y que después de aquel acontecimiento ya no volvió a observarse allí.

No hace falta determinar científicamente si el hecho ocurrió para comprender su importancia cultural. Para la comunidad, el garrobo dejó de ser simplemente un animal: se convirtió en el animal de la leyenda fundacional, el protagonista involuntario que conduce al cazador hasta San Matías. Y por eso su imagen terminó siendo uno de los símbolos culturales más reconocibles del municipio.

El nacimiento del Baile del Garrobo

La documentación municipal explica que, después de estos acontecimientos, se decidió incorporar la representación del garrobo a la celebración de la feria patronal. Así habría nacido lo que hoy conocemos como Baile del Garrobo.

El gracejo

El personaje central recibe el nombre de gracejo. La Municipalidad de La Campa lo describe como una persona disfrazada con sombrero, güipil, caites y máscara, que lleva un garrobo disecado o relleno en la mano izquierda y un azote en la derecha. La misma fuente explica que el gracejo representa al labriego y cazador de la historia, mientras que el garrobo representa al reptil que sirvió de guía para encontrar a San Matías.

De esta manera, cada elemento tiene un significado propio:

  • El gracejo: el cazador de la leyenda.
  • El garrobo: el animal que conduce al descubrimiento.
  • El azote: el elemento teatral que protege el espacio del danzante.
  • El pito y el tambor: la música tradicional que acompaña la representación.

Una danza de un solo hombre

A diferencia de muchas danzas tradicionales, el Baile del Garrobo no necesita una gran cuadrilla: su protagonista es esencialmente un solo danzante.

El investigador hondureño Mario Ardón Mejía, que ha dedicado décadas al estudio del teatro y los bailes popular-tradicionales de Honduras, señala que el Baile del Garrobo tiene su mayor vitalidad y vigencia en La Campa, y lo describe como un gracejo o danzante enmascarado que realiza desplazamientos espontáneos al sonido de pito y caja durante las festividades dedicadas a San Matías.

Ardón documenta también la existencia del baile en San Manuel de Colohete y Santa Cruz, comunidades donde la tradición está relacionada con la devoción regional hacia San Matías (Ardón Mejía). Pero es La Campa el lugar donde ha alcanzado mayor reconocimiento y continuidad.

La máscara: el rostro de otro personaje

La máscara es uno de los elementos más llamativos. El Diccionario de americanismos de la ASALE registra oficialmente la entrada «baile del garrobo» y lo describe como un baile ejecutado por una persona vestida de negro, con máscara de madera de grandes bigotes, que lleva un látigo en una mano y un garrobo disecado en la otra; la música está constituida por flauta y tambor, y la celebración se realiza en honor de San Matías, patrón de La Campa, Lempira.

Esta descripción es particularmente valiosa porque confirma que el Baile del Garrobo ha trascendido el ámbito estrictamente local y ha sido incorporado a una obra lexicográfica de referencia para el español de América.

Pito, tambor y una música que pertenece a la fiesta

La música es inseparable de la danza. Las fuentes coinciden en señalar dos instrumentos: pito y tambor, descritos también como pito de carrizo y tambor de cuero. Una recopilación de música y danzas tradicionales hondureñas identifica el Baile del Garrobo como una danza ejecutada por una sola persona, acompañada por estos instrumentos y vinculada al guancasco entre La Campa y Belén.

Una investigación etnográfica sobre La Campa realizada a partir de trabajo de campo en la década de 1990 señala que el baile se ejecuta en el patio de la iglesia acompañado por una flauta de bambú y un tambor, y que las melodías utilizadas son propias de la festividad.

Esto tiene enorme importancia cultural: la música no es simplemente acompañamiento, sino parte del lenguaje ritual de la celebración.

El baile y el público

El Baile del Garrobo tiene otra característica que lo diferencia de muchas expresiones folclóricas: el público no permanece sentado observando, sino que participa.

Las descripciones etnográficas cuentan que los niños se acercan al danzante, corren delante de él y provocan su reacción; el gracejo hace sonar el látigo y se mueve hacia ellos, aunque el objetivo es mantenerlos a distancia y crear un juego teatral.

Descripciones más recientes cuentan una escena todavía más intensa: después de la misa, el atrio queda lleno de personas mientras el danzante ocupa un espacio central; los espectadores gritan, silban y tratan de acercarse, el látigo golpea el suelo y los jóvenes corren para esquivarlo.

Así, el baile se convierte simultáneamente en danza, teatro popular, juego colectivo y memoria religiosa.

Qué significan el látigo y el garrobo

El garrobo tiene una explicación directa dentro de la tradición: es el animal que condujo al cazador hacia San Matías.

El látigo cumple una función diferente. No representa necesariamente un elemento de la leyenda original; su papel dentro de la danza es principalmente teatral y espacial, pues ayuda al gracejo a controlar el círculo que forman los espectadores a su alrededor. La documentación municipal explica expresamente que el azote sirve para retirar a los curiosos.

Eso explica una escena que puede parecer extraña a quien presencia la danza por primera vez: el público provoca al personaje y el personaje responde amenazándolo teatralmente con el látigo. Es parte del juego.

El Baile del Garrobo y el guancasco

Aquí es necesario hacer una precisión. En numerosas publicaciones se presenta el Baile del Garrobo simplemente como un componente del guancasco. La relación existe, pero ambos conceptos no son lo mismo.

El guancasco es una tradición de encuentro entre comunidades que, en el contexto lenca, adquirió una fuerte dimensión de reciprocidad, amistad, convivencia y paz entre pueblos. Con el tiempo quedó estrechamente ligado a las celebraciones de los santos patronos.

En La Campa, la relación con Belén es especialmente importante. La investigación etnográfica señala que La Campa mantuvo históricamente relaciones de guancasco con varias comunidades —entre ellas Belén, Santa Cruz y San Manuel de Colohete— y que el encuentro con Belén era considerado el más importante, asociado a la fiesta de San Matías. Una recopilación de danzas tradicionales identifica específicamente el Baile del Garrobo como parte de ese guancasco.

Por ello el baile debe entenderse dentro de un sistema ceremonial más amplio.

San Matías y la reunión de los pueblos

La fiesta patronal convierte a La Campa en un punto de encuentro regional. Las fuentes etnográficas describen cómo comunidades vecinas llevan sus propias imágenes religiosas para encontrarse con San Matías, y la llegada de la imagen de Belén —la Virgen del Rosario— tiene especial importancia dentro del guancasco. La investigación de los años noventa describe el encuentro de ambas procesiones y la llegada de los habitantes de Belén a La Campa.

Por eso el significado del Baile del Garrobo va mucho más allá de su aspecto pintoresco. Se encuentra dentro de una fiesta que articula fe, comunidad, peregrinación, música, danza, memoria y reciprocidad entre pueblos.

Una tradición lenca, pero con una historia de sincretismo

El Baile del Garrobo es frecuentemente identificado como una tradición lenca. La Universidad Pedagógica Nacional Francisco Morazán documentó un proyecto de investigación y extensión cultural en La Campa destinado precisamente a rescatar la danza tradicional lenca conocida como «El Baile del Garrobo».

Desde una perspectiva histórica, sin embargo, conviene una formulación cuidadosa. No existe una fuente colonial que describa un «Baile del Garrobo» idéntico al actual antes de la llegada de los españoles. Lo que sí puede documentarse es una tradición que se desarrolla dentro de comunidades de tradición lenca y que combina elementos indígenas, campesinos y católicos.

La figura central es un santo católico. La leyenda habla de una imagen religiosa y de la construcción de una iglesia. El baile se realiza durante una fiesta patronal católica. Y, al mismo tiempo, se conserva en una región donde los guancascos constituyen una de las expresiones más importantes de la cultura lenca.

Por eso resulta más exacto hablar de una tradición lenca de carácter sincrético, cuya forma actual es el resultado de un largo proceso histórico.

La memoria de un pueblo que cambió de lugar

Quizás el aspecto más fascinante de la tradición sea que el Baile del Garrobo no solamente explica el origen de una fiesta: explica, simbólicamente, el origen del propio asentamiento.

La versión municipal identifica Tecaxinas —hoy asociada con Cruz Alta— como el lugar donde se encontraba originalmente la comunidad. La leyenda cuenta que San Matías insistió en regresar al sitio donde había sido encontrado, y que la comunidad finalmente aceptó la señal y construyó allí el templo. La versión registrada en 1957 dice igualmente que los habitantes de Cruz Alta decidieron trasladarse al lugar señalado por el árbol, junto al río.

De esta manera, la danza conserva una especie de mapa simbólico del territorio, que va de Cruz Alta al cazador, del cazador al garrobo, del garrobo al árbol, del árbol a San Matías, de San Matías al templo, y del templo a La Campa.

Amate o higo: una variación que vale la pena conservar

Existe un detalle interesante que revela cómo funcionan las tradiciones orales. La versión publicada en 1957 habla de un frondoso amate. La versión conservada por la Municipalidad de La Campa habla de un gran árbol de higo cerca del río San Juanera.

Conviene señalar que la diferencia es menor de lo que parece: el amate mesoamericano pertenece al género Ficus, el mismo del higo, y en el habla rural hondureña ambos términos pueden designar al mismo tipo de árbol. Se trata, por tanto, de una variación de nombre más que de una contradicción en el relato.

Lo mismo ocurre con la ubicación: la fuente de 1957 sitúa el hallazgo junto al río La Campa y la municipal cerca del río San Juanera. Son precisiones que conviene conservar y explicar, no eliminar.

Las tradiciones transmitidas oralmente pueden modificar detalles secundarios mientras mantienen intacto su núcleo narrativo. Y el núcleo permanece extraordinariamente estable: un garrobo es perseguido, se refugia en un árbol, allí aparece San Matías, la imagen insiste en permanecer en ese lugar, se construye el templo y el acontecimiento queda convertido en tradición.

La fecha de la celebración

La tradición está vinculada a la fiesta patronal de San Matías, cuyo día principal en La Campa es el 24 de febrero. La Municipalidad registra el 23 de febrero como víspera, con la ejecución del Baile del Garrobo acompañada por pito y tambor. La prensa hondureña documentó durante 2007 y 2008 las celebraciones de febrero, señalando igualmente el 23 como víspera del baile y el 24 como día principal dedicado al santo.

Vale una nota de calendario: el 24 de febrero corresponde a la fecha tradicional de San Matías en el calendario romano anterior a la reforma litúrgica de 1969, que trasladó su conmemoración al 14 de mayo. Las fiestas patronales de La Campa, como muchas del occidente hondureño, conservan la fecha histórica. Conviene no confundirla con la feria patronal de Gracias, que se celebra en julio.

La fiesta, además, es más amplia que una sola noche: incluye procesiones, encuentros entre comunidades, actividades religiosas, música, comercio y artesanía. Quien planee visitarla puede combinarla con un itinerario de tres días por Gracias y La Campa.

De tradición local a patrimonio cultural reconocido

La importancia del Baile del Garrobo ha sido reconocida progresivamente por investigadores, universidades, instituciones culturales y medios de comunicación.

La Universidad Pedagógica Nacional Francisco Morazán desarrolló un proyecto de investigación y extensión cultural en La Campa para rescatar la tradición, que culminó con una reinterpretación del baile dentro de una actividad cultural universitaria. Existe también un documental titulado El baile del Garrobo: una tradición lenca de La Campa, Lempira, producido en 2008 con participación de instituciones y organizaciones culturales vinculadas al municipio.

La tradición aparece asimismo en publicaciones de la UNAH y en investigaciones sobre el patrimonio cultural de la región occidental; la revista Rosalila, del Centro Universitario Regional de Occidente, describe el baile como una danza que conmemora la fundación del pueblo. Y el Diccionario de americanismos de la ASALE incorpora el término con referencia específica a La Campa.

Una tradición que todavía vive

El mayor valor del Baile del Garrobo no está solamente en su antigüedad, sino en que continúa siendo representado.

Una tradición folclórica puede convertirse en pieza de museo. El Baile del Garrobo todavía pertenece a la comunidad. Se realiza dentro de la fiesta patronal. Los niños lo conocen. Los mayores lo recuerdan. Los músicos conservan sus instrumentos. El personaje continúa entrando en escena. Y cada nueva generación vuelve a experimentar la misma mezcla de miedo, risa, curiosidad y solemnidad cuando el látigo golpea el suelo.

Ahí reside su verdadero patrimonio: no solamente en el objeto, ni en la máscara, ni en el garrobo, sino en la transmisión de la memoria.

Una tradición que merece ser protegida

Existe, sin embargo, una razón para documentar esta tradición con especial cuidado. Mario Ardón Mejía advierte, en su trabajo general sobre las manifestaciones popular-tradicionales hondureñas, que muchas expresiones culturales han perdido elementos originales y que la continuidad depende fundamentalmente de las propias comunidades. Otros documentos regionales han señalado igualmente la pérdida progresiva de tradiciones y la necesidad de fortalecer la investigación y documentación del patrimonio cultural del occidente hondureño.

Por eso el Baile del Garrobo necesita algo más que promoción turística. Necesita documentación comunitaria. Sería importante registrar:

  • los nombres de los antiguos gracejos y las familias que han transmitido la tradición;
  • los músicos de pito y tambor, y las melodías que interpretan;
  • la elaboración de las máscaras y la fabricación del garrobo ceremonial;
  • el significado de los movimientos y las palabras o gritos utilizados por el danzante;
  • las fechas y recorridos de las procesiones;
  • los vínculos históricos con Belén y otras comunidades;
  • fotografías antiguas y testimonios de personas mayores;
  • las variaciones que ha tenido la tradición a través del tiempo.

Cada uno de esos elementos forma parte del patrimonio.

Más que un baile

Cuando un visitante llega a La Campa y observa al gracejo levantando el garrobo y haciendo sonar el látigo, puede pensar que está viendo una curiosa danza campesina. Pero la escena cuenta mucho más.

Está viendo la memoria de una comunidad. Está viendo una tradición que conecta a Cruz Alta con La Campa. Está viendo la historia legendaria de San Matías. Está viendo el encuentro entre una tradición de raíz lenca y la religiosidad católica. Está viendo la continuidad del guancasco y de las relaciones entre pueblos. Está viendo música, máscara, teatro, humor y participación popular.

Y, sobre todo, está viendo cómo una comunidad transforma una antigua historia en una experiencia que puede transmitirse de una generación a otra.

El garrobo de La Campa, por eso, no es simplemente un animal dentro de una danza. Es el símbolo de una historia. Y el Baile del Garrobo es la manera que encontró La Campa para seguir contándola.

Las leyendas normalmente se cuentan. En La Campa ocurre algo diferente: la leyenda se baila.

Cada vez que el gracejo entra en escena con su máscara, su garrobo y su azote, la comunidad vuelve a representar una historia que sus mayores contaron a sus hijos y que estos transmitieron a los siguientes. El pito y el tambor anuncian la llegada del personaje. El círculo se abre. Los niños se acercan. El látigo golpea el suelo. El gracejo avanza. La gente ríe y retrocede.

Y durante unos minutos, la historia vuelve a ocurrir.

Esa es quizás la mayor riqueza del Baile del Garrobo de La Campa: no es solamente una tradición que recuerda el pasado, sino una tradición que hace que el pasado vuelva a vivir.

Preguntas frecuentes

Qué es el Baile del Garrobo

Es una danza tradicional del municipio de La Campa, en el departamento de Lempira, Honduras, ejecutada por un solo bailarín enmascarado llamado gracejo, que lleva un garrobo disecado en una mano y un azote en la otra, acompañado por pito y tambor.

Dónde y cuándo se celebra

En La Campa, Lempira, durante la fiesta patronal de San Matías. La víspera es el 23 de febrero y el día principal el 24.

Quién es el gracejo

Es el personaje central de la danza. Según la documentación municipal, representa al labriego y cazador de la leyenda de San Matías, y se presenta con sombrero, güipil, caites y máscara de madera.

Por qué un garrobo

Porque la tradición oral cuenta que un garrobo condujo a un cazador hasta el hueco de un árbol donde apareció la imagen de San Matías, hecho que la comunidad interpretó como señal para trasladarse y construir allí su templo.

Es el Baile del Garrobo parte del guancasco

Está estrechamente vinculado al guancasco entre La Campa y Belén, pero no son lo mismo: el guancasco es una tradición de encuentro entre comunidades, y el baile es una de las expresiones que se ejecutan dentro de ese sistema ceremonial más amplio.

Es una tradición lenca

Se desarrolla en comunidades de tradición lenca y así se la identifica habitualmente, pero su forma actual es sincrética: combina elementos indígenas y campesinos con la devoción católica a San Matías. No existe documentación colonial de un baile idéntico anterior a la llegada de los españoles.

Nota editorial. Las afirmaciones sobre el hallazgo de la imagen de San Matías, el árbol, el garrobo y el traslado de la comunidad pertenecen a la tradición oral de La Campa. Se presentan aquí como leyenda y memoria cultural, no como hechos históricos comprobados documentalmente.

Si usted conoce a los antiguos gracejos de La Campa, a los músicos de pito y tambor, o conserva fotografías antiguas del Baile del Garrobo, escríbanos: su memoria también es patrimonio.

Sigue descubriendo nuestras tradiciones: conoce la tradición del Guancasco que une a los pueblos lencas, los orígenes y la resistencia del pueblo lenca, la historia del Día de Lempira y el canopy de La Campa. Planifica tu visita con el itinerario de tres días y explora la sección de Cultura.

Fuentes

  1. Pineda, Jorge Alberto. «Leyenda del Garrobo». Revista de Educación Primaria, año VI, núms. 57-58. Tegucigalpa: marzo-abril de 1957. El texto indica que el relato fue recogido en una reunión oral en Gracias, Lempira.
  2. Municipalidad de La Campa, Lempira. Plan de Desarrollo Municipal / Línea Base Municipal, sección de costumbres, tradiciones y «Leyenda de la Imagen de San Matías».
  3. Ardón Mejía, Mario. Panorama del teatro y de los bailes popular-tradicionales en Honduras.
  4. Asociación de Academias de la Lengua Española. Diccionario de americanismos. Madrid: Santillana, 2010, s. v. «baile del garrobo».
  5. Recopilación de música y danzas tradicionales de Honduras, que registra el Baile del Garrobo dentro del guancasco entre La Campa y Belén.
  6. Investigación etnográfica sobre La Campa, Lempira, basada en trabajo de campo realizado en la década de 1990.
  7. Universidad Pedagógica Nacional Francisco Morazán. Proyecto de investigación y extensión cultural sobre el Baile del Garrobo de La Campa.
  8. La Prensa (Honduras). Reportajes sobre la fiesta de San Matías y el Baile del Garrobo, 2007-2008.
  9. El baile del Garrobo: una tradición lenca de La Campa, Lempira. Documental, 2008.
  10. Revista Rosalila, Centro Universitario Regional de Occidente (UNAH-CUROC), Santa Rosa de Copán.

© PhD Juan-Carlos Torres. Artículo publicado en graciaslempira.com. Prohibida su reproducción total o parcial sin autorización.

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