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Cristóbal de Pedraza y la primera escuela de Honduras: Gracias, 1539

📅 26 de julio de 2026⏱ 7 min👤 PhD Juan-Carlos Torres
Cristóbal de Pedraza y la primera escuela de Honduras: Gracias, 1539

La educación formal en Honduras comenzó, según la tradición histórica de la Iglesia, en una escuela parroquial de Gracias a Dios en 1539. La abrió Cristóbal de Pedraza, «Protector de los Indios» y primer obispo efectivo del país — una figura de luces notables y contradicciones propias de su siglo.

La historia de la educación en Honduras empieza, según la tradición histórica de la Iglesia, en una escuela parroquial de Gracias a Dios en 1539. Esta es la historia del hombre que la abrió — con sus luces y sus contradicciones.

1539: una escuela en Gracias a Dios

La villa de Gracias a Dios tenía apenas tres años de fundada y aún se estaba acomodando en el terreno — a principios de 1539 la ciudad fue trasladada dos leguas, con la llegada del capitán Alonso de Cáceres, el adelantado Francisco de Montejo y el licenciado Cristóbal de Pedraza, protector de los indios y obispo electo de Honduras.

Ese mismo año, según la tradición histórica de la Iglesia hondureña, Pedraza abrió en Gracias a Dios la primera escuela parroquial de lo que hoy es Honduras, destinada a enseñar la doctrina cristiana y las primeras letras del alfabeto. Para impartirla contó con el cura párroco, el presbítero Álvarez.

Conviene decirlo con precisión: el dato proviene de las síntesis de historia eclesiástica hondureña y se repite en la historiografía educativa del país, más que de un documento de archivo publicado. Pero encaja perfectamente en el contexto: Pedraza estaba en Gracias en 1539, era protector de los indios, y la enseñanza de la doctrina y las letras era parte medular de su misión.

Si el dato se sostiene — y todo indica que sí —, la educación formal en Honduras nació en esta ciudad de montaña, cinco años antes de que aquí se instalara la Real Audiencia de los Confines.

Quién era Cristóbal de Pedraza

Nació en Sevilla a finales del siglo XV, en la ciudad que se convertiría en el nudo del tráfico con el Nuevo Mundo, y se graduó de licenciado. En 1533 ocupaba el cargo de chantre de la catedral de México, donde le tocó mediar entre Hernán Cortés y Nuño de Guzmán — presidente de la Primera Audiencia de Nueva España y, según las fuentes, pariente suyo.

En 1536 fue protector de los indios en Nueva Galicia, y poco después una real provisión lo nombró protector de los indios de las provincias de Higueras y Cabo de Honduras. Llegó a Puerto Caballos el 13 de septiembre de 1538.

El primer obispo de Honduras — con un matiz

El obispado de Honduras se erigió el 6 de septiembre de 1531 y su primer titular designado fue fray Alonso de Talavera, que al parecer nunca llegó a las Indias. Por eso la historiografía académica considera a Pedraza el primer obispo efectivo de Honduras: el primero que asumió realmente la diócesis y vivió en ella.

La secuencia de su nombramiento aclara una confusión frecuente de fechas. Fue electo obispo en 1539; el papa Paulo III lo nombró formalmente el 11 de febrero de 1541, tras lo cual regresó a España para su consagración; y tomó posesión de la diócesis en 1544, estableciendo su sede en Trujillo. Es decir: la escuela de 1539 la abrió siendo protector de los indios y obispo electo, cinco años antes de tomar posesión formal.

El defensor de los indios

Pedraza fue enemigo declarado de conquistadores, gobernadores y encomenderos, a los que denunció repetidamente ante el rey y el Consejo Real de las Indias. Dejó dos textos capitales:

  • La Relación de varios sucesos ocurridos en Honduras y del estado en que se hallaba esta provincia (1539), donde hace una crítica durísima a los conquistadores, defiende a los indios de quienes era protector y elogia la labor evangelizadora de los frailes.
  • La Relación de la Provincia de Honduras y Higueras (1544), documento de enorme valor político, social, demográfico, geográfico y eclesial — una de las fuentes fundamentales para conocer la Honduras del siglo XVI.

Defendió una evangelización pacífica y denunció el trato vejatorio de los encomenderos. Se le atribuye también la redacción de uno de los primeros catecismos para indígenas de América, hacia 1547.

La historiografía lo sitúa en la primera generación fundacional de prelados del Nuevo Mundo, junto a figuras como fray Bartolomé de las Casas, obispo de Chiapa; Francisco Marroquín, obispo de Guatemala; y Antonio de Valdivieso, obispo de Nicaragua — con quienes tuvo, según las fuentes, tanto afinidades como enfrentamientos.

Una contradicción de su siglo

La investigación académica reciente ha documentado un aspecto incómodo de su biografía que conviene no ocultar: el mismo Pedraza que combatió la esclavitud indígena y defendió a los naturales fue también comisario regio para la negociación de un asiento de esclavos negros en Lisboa.

No es una anomalía de Pedraza, sino de su época: defender al indígena de la esclavitud mientras se aceptaba — o incluso se promovía — la trata africana fue una posición común entre los defensores de los indios del siglo XVI, incluido Las Casas en sus primeros años. Consignarlo no rebaja su obra educativa ni su valentía frente a los encomenderos; la vuelve humana y históricamente comprensible.

Un obispado sin recursos

El contexto en que trabajó explica la fragilidad de aquellos primeros esfuerzos. La Iglesia hondureña estaba desmantelada: sin construcciones adecuadas, sin ornamentos, con los diezmos sin llegar. Los mercedarios abandonaron su puesto en 1549 y, en 1550, el presidente de la Audiencia informaba a la corona que en todo el obispado de Honduras no había más que tres clérigos y un fraile.

Vista así, aquella escuela de 1539 en Gracias no fue el inicio de un sistema, sino un acto de voluntad casi solitario en un territorio donde faltaba todo.

Su muerte y lo que vino después

Cristóbal de Pedraza falleció en la villa de Comayagua el 19 de enero de 1553. Tras su muerte, el obispo de Guatemala, Francisco Marroquín, se hizo cargo interinamente de la diócesis como administrador general.

Su sucesor, fray Jerónimo de Corella, trasladó la sede de Trujillo a Comayagua, fundó una cátedra de gramática y requirió a sacerdotes y frailes que, junto con la catequesis, enseñaran a leer y escribir. En Comayagua se fundó un colegio-seminario el 20 de febrero de 1564, y en 1678 el obispo Alfonso Vargas y Abarca estableció el primer seminario de Honduras. El hilo que Pedraza inició en Gracias no se rompió.

Por qué importa para Gracias

Gracias suele recordarse como la primera capital de Centroamérica por la Real Audiencia de los Confines, y como escenario de la resistencia de Lempira. Es menos conocido que aquí se abrió también la primera aula del país.

Cuatro siglos y medio después, en las mismas calles empedradas siguen funcionando escuelas, y la ciudad conserva una relación con las letras que ha dado escritores, poetas y juristas muy por encima de lo que correspondería a su tamaño. Si eso empezó en 1539, con un obispo sevillano y un cura de apellido Álvarez enseñando el alfabeto a niños indígenas, vale la pena recordarlo.

Cronología

  • 6 de septiembre de 1531: se erige el obispado de Honduras. Su primer titular designado, fray Alonso de Talavera, nunca llega a las Indias.
  • 1533: Pedraza es chantre de la catedral de México.
  • 1536: protector de los indios en Nueva Galicia; luego, de Higueras y Cabo de Honduras.
  • 13 de septiembre de 1538: llega a Puerto Caballos.
  • Principios de 1539: llega a Gracias a Dios con Cáceres y Montejo; la ciudad es trasladada.
  • 1539: abre la primera escuela parroquial en Gracias a Dios. Es electo obispo de Honduras. Escribe su primera Relación.
  • 11 de febrero de 1541: Paulo III lo nombra obispo; viaja a España para su consagración.
  • 1544: toma posesión de la diócesis, con sede en Trujillo. Escribe la Relación de la Provincia de Honduras y Higueras.
  • Hacia 1547: se le atribuye uno de los primeros catecismos para indígenas de América.
  • 1549-1550: los mercedarios abandonan la provincia; queda constancia de que en todo el obispado hay tres clérigos y un fraile.
  • 19 de enero de 1553: muere en la villa de Comayagua.

Siga leyendo la historia de Gracias: su fundación en 1536, la Real Audiencia de los Confines que la convirtió en capital de Centroamérica, la resistencia de Lempira y la cronología completa de cinco siglos.

Datos contrastados con la investigación académica sobre Pedraza publicada por la Universidad Complutense de Madrid, con el estudio sobre los obispos y la pastoral diocesana centroamericana del repositorio de la Universidad de Comillas, y con síntesis de historia de la Iglesia católica en Honduras. El dato de la escuela de 1539 procede de la tradición historiográfica eclesiástica hondureña.

Cristóbal de Pedraza y la primera escuela de Honduras: Gracias, 1539 — fotografía 1

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