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Los gigantes de la megafauna de Lempira: la Formación Gracias y su pasado prehistórico

📅 20 de julio de 2026⏱ 5 min👤 PhD Juan-Carlos Torres
Los gigantes de la megafauna de Lempira: la Formación Gracias y su pasado prehistórico

Bajo el valle del río Mejocote, cerca de Gracias, yace la Formación Gracias — durante décadas considerada la fauna de vertebrados del Mioceno más diversa de Centroamérica. Aquí vivió el gonfoterio Gomphotherium hondurensis, cuyo nombre lleva grabado el de esta tierra. Un viaje al pasado prehistórico del departamento de Lempira, revisado según la ciencia actual.

Nota del editor: este artículo fue revisado y actualizado conforme a la literatura científica revisada por pares sobre la Formación Gracias. Se corrigieron nombres de especies y dataciones del borrador original para reflejar el consenso paleontológico actual (Frick 1933; Olson & McGrew 1941; Webb & Perrigo 1984; Lucas & Alvarado 2010).

Un tesoro paleontológico de importancia mundial

En el departamento de Lempira, la historia se mide en millones de años. Bajo el suelo del valle del río Mejocote, cerca de Gracias, yace una de las formaciones geológicas más importantes de Centroamérica: la Formación Gracias, que durante décadas fue considerada la fauna de vertebrados del Mioceno más diversa de toda la región. Esta tierra no solo es cuna de héroes y ciudades coloniales — es también un archivo de la vida prehistórica del continente.

Lo notable es que este patrimonio tiene nombre propio en la ciencia mundial: cuando los paleontólogos hablan de la «Formación Gracias» o del «gonfoterio de Honduras», hablan de esta tierra. Pocas regiones de Centroamérica pueden decir lo mismo.

El gonfoterio de Gracias, una especie con nombre hondureño

El protagonista de esta historia es un pariente prehistórico de los elefantes: un gonfoterio, proboscídeo de cuatro colmillos que habitó la región durante el Mioceno tardío, hace entre 5 y 9 millones de años (la llamada edad Hemphiliana).

Su historia científica es fascinante. En 1929, el coleccionista John Blick — enviado por el mecenas Childs Frick, del Museo Americano de Historia Natural de Nueva York — descubrió fósiles de proboscídeos cerca de Tapasunas (Tepusuna), en la región de Gracias. Frick los describió en 1933 bajo dos nombres, Blickotherium blicki y Aybelodon hondurensis. Tras décadas de revisión taxonómica, la ciencia actual reconoce este material como Gomphotherium hondurensis: una especie avanzada de gonfoterio cuyos únicos registros datados con certeza en toda Centroamérica provienen precisamente de la Formación Gracias. El nombre de la ciudad quedó, así, inscrito en la taxonomía de la vida prehistórica.

Las expediciones que revelaron el pasado

El interés científico por esta tierra es antiguo y prestigioso:

  • 1859: el célebre paleontólogo Joseph Leidy describió una muela de mastodonte procedente de Honduras — uno de los primeros registros de vertebrados fósiles centroamericanos en la literatura científica.
  • 1929: John Blick recolecta los gonfoterios de Tapasunas para el Museo Americano de Historia Natural.
  • 1937-1942: expediciones de la Universidad de Chicago y del Field Museum of Natural History excavan la Formación Gracias, reuniendo la fauna que Olson y McGrew publicarían en su estudio clásico de 1941.

Los yacimientos emblemáticos de la región incluyen Tapasunas, Mongual y Rancho Lobo — nombres del occidente hondureño que figuran en la bibliografía paleontológica internacional.

La fauna de la Formación Gracias

El estudio de Olson y McGrew (1941) documentó una fauna del Mioceno-Plioceno temprano dominada por caballos prehistóricos, junto a otros mamíferos:

  • Caballos antiguos: Pliohippus y Neohipparion, los elementos más abundantes y la base para datar la formación.
  • Carnívoros: Amphicyon, el llamado «perro-oso», un gran depredador de la época.
  • Camélidos: Procamelus, pariente extinto de las llamas y camellos.
  • Gonfoterios: los proboscídeos de cuatro colmillos ya descritos.

La flora asociada indicó que estos animales vivían en un bosque lluvioso subtropical o en sus márgenes — un paisaje cálido y húmedo, muy distinto de las montañas frescas de hoy.

Lempira y el Gran Intercambio Biótico Americano

Aquí la Formación Gracias aporta una pieza clave a una de las grandes historias de la vida en la Tierra. La fauna del Mioceno tardío de Gracias es de origen norteamericano — caballos, camélidos, gonfoterios —, sin presencia de especies sudamericanas. Esa ausencia es reveladora: significa que, en aquel momento, el istmo de Panamá aún no se había cerrado y los dos continentes seguían separados.

Millones de años después, cuando el istmo finalmente unió a las Américas, se desató el Gran Intercambio Biótico Americano: perezosos gigantes, gliptodontes y armadillos sudamericanos migraron hacia el norte, mientras los descendientes de esta fauna norteamericana avanzaron hacia el sur. La fauna de Gracias, por su edad, es un testimonio del mundo antes de ese gran encuentro — una fotografía del instante previo.

El gonfoterio de Tambla

La tradición paleontológica de Lempira sigue viva. El hallazgo de un gonfoterio en Tambla (zona del Humuya) ha sido estudiado por especialistas como Spencer Lucas y Guillermo Alvarado, quienes lo destacan en relación con los primeros registros de vertebrados fósiles de Centroamérica. Cada hallazgo confirma que el subsuelo del occidente hondureño sigue guardando capítulos por escribir de la historia natural del continente.

Explorar el pasado para comprender el presente

Estos gigantes prehistóricos son mucho más que huesos y fósiles: son los capítulos vivos de la historia natural que nos recuerdan que Gracias fue encrucijada de la vida mucho antes de ser encrucijada de la historia. La conservación y el estudio de este patrimonio paleontológico no solo honran a estos antiguos guardianes de la tierra, sino que ofrecen lecciones valiosas para entender cómo los ecosistemas — y los continentes mismos — evolucionan a lo largo del tiempo profundo.

Datos clave

  • Formación: Formación Gracias, valle del río Mejocote, departamento de Lempira.
  • Edad: Mioceno tardío (Hemphiliano), ~5–9 millones de años.
  • Especie emblemática: Gomphotherium hondurensis (originalmente descrita como Blickotherium blicki y Aybelodon hondurensis, Frick 1933).
  • Yacimientos: Tapasunas, Mongual, Rancho Lobo, Tambla.
  • Importancia: por mucho tiempo, la fauna de vertebrados del Mioceno más diversa de Centroamérica.

La historia profunda de Gracias: descubre más sobre los gonfoterios y la megafauna del Gran Intercambio Biótico, y sobre la tierra que los sucedió: la fundación colonial y el Parque Nacional Celaque.

© PhD Juan-Carlos Torres, 2023 (revisado 2026). Artículo de divulgación publicado en graciaslempira.com. Fuentes principales: Frick, C. (1933), New Remains of Trilophodont-Tetrabelodont Mastodons (AMNH Bulletin); Leidy, J. (1859), On a Mastodon Tooth from Honduras; Olson, E. C. & McGrew, P. O. (1941), Mammalian Fauna from the Pliocene of Honduras (GSA Bulletin 52:1219–1244); Webb, S. D. & Perrigo, S. C. (1984), Late Cenozoic Vertebrates from Honduras and El Salvador (Journal of Vertebrate Paleontology); Lucas, S. G. & Alvarado, G. E. (2010) y Lucas et al., The «Tambla» (Humuya) Gomphothere. Prohibida su reproducción total o parcial sin autorización del autor.

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